martes 14 de agosto del 2018

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Biografías - Cynthia López

Una niña que se vistió de campeona

 

Nacida el 30 de julio de 1976, Cynthia Roxana López se inició corriendo a los 9 años en el Torneo de los Barrios organizado por el dirigente Ramallo, por entonces presidente de la Agrupación de Atletas. Se clasificó campeona y fue el estímulo que la impulsó a seguir compitiendo, ganando también la prueba homenaje a su padre Ramón “Pato” López, que organizó esa temporada la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú.

Cynthia López“Empecé corriendo de la mano de mis padres y hermanos, a los 9 años, en carreras de calle, porque mi viejo creó la categoría damas. En ese tiempo había varias exponentes, por nombrar algunas, estaban Feliciana Nieto; Figueroa; Sara Romero, la hija de don Simón Maidana, Edith; y Gladys Pacheco, entre otras”.

Al año siguiente, en 1986, corrí la primera maratón de 8 Km . en homenaje a Don Faustino Páez, que también gané.

También ese año fui tercera en Tucumán frente a competidoras de todo el norte, y gané una prueba interprovincial en Concepción de Tucumán.

Y la lista de sus participaciones se engrosa rápidamente, ganando también en importancia. En La Rioja gana la tradicional Maratón de navidad sobre un recorrido de 12 Km.

“Corría pruebas importantes interprovinciales, en varias provincias del país, obteniendo puestos de vanguardia, a pesar de mi corta edad. Corría distancias largas, como una de 12 Km., “Aniversario de La Rioja ”, ganándole a la actual campeona Verónica Páez”.

Se constituyó en revelación de los años 86' y 87' por lo que tuvo el orgullo de recibir una mención al Mérito del departamento Valle Viejo, por parte del Concejo Deliberante de esa departamento. Fue segunda en la Maratón de Canal 12 entre gran número de participantes. Se clasificó campeona en el año 87'.

Una de las pruebas que recuerda con alegría es su participación en La Rioja en 1988 en una prueba combinada, en la que su padre obtuviera el segundo lugar en el año anterior. “Fui decimocuarta” recuerda entre ciclistas y atletas de nivel, “siendo yo la única dama participante. Y ganó papá”.

En 1989 obtuvo nuevamente el título y corrió por primera vez un campeonato argentino de rutas, clasificándose en el décimosegundo lugar a pesar de una rodada. Fue campeona de cross country organizado por el centro de Maratonistas Chacareros y subcampeona en el torneo infantil de los barrios.

“Eran categorías muy difíciles, aún así ‘campeoné' durante cuatro años (1986, 1987, 1988 y 1989). A los 14 años, tuve que distanciarme por las presiones e intereses que había en esos tiempos por parte de algunos atletas, por eso espero que esta categoría de damas se vuelva a nutrir de competidoras como antes”.

 

Campeona Nacional de duatlón

“Me dediqué a las pruebas combinadas porque un día en el Parque Adán Quiroga había un infanto juvenil a nivel nacional, y me instaron a participar. Por eso me improvisaron una “bici” y me largué a correr, y en la mitad de la carrera me les escapé con el delirio de todo el público; le saqué casi medio circuito a competidoras que estaban corriendo habitualmente y estaban ranqueadas. A partir de ese momento me dediqué a las Pruebas Combinadas.

En el Triatlón llegué a ser campeona provincial, con mucho esfuerzo, tan es así que llegué a largar dos días después de una intervención quirúrgica porque sino perdía el campeonato. Venía de sangre de deportistas, mi padre y mis hermanos, todos practicaban distintas disciplinas.

En el año 1991, nos animamos a desafiar el “Argentino” de Duatlón, porque ya me había medido con algunas triatletas y duatletas a nivel interprovincial, pero sin conocer las deportistas del centro y sur del país. Yo era la más piba que corría en ese tiempo, y cada vez que veía esos tremendos físicos esbeltos, me agarraba nervios y miedo, eran atletas como la señora del campeón Galíndez, Julieta Solano.

Arrancamos con la primera fecha del Nacional en Santiago del Estero, la única provincia cercana a la nuestra. Había muchas caras conocidas, como Oscar Galíndez, Fonzo de Santiago del Estero, el chileno Bustos, entre otros. Así fue que en esa primera prueba, trajimos para la provincia los primeros laureles en ese nivel.

Ya la segunda fecha era más retirada, en la provincia del San Luis, y ahí estuvimos nomás. Con mi papá siempre íbamos a hacer el recorrido del trazado con anticipación, para tener punto de referencia. Teníamos que cruzar la pequeña “Cuestesilla del Gato” y los volcanes que existen en esa provincia. Una de las pruebas mas exigentes y con un número cada vez mayor de participantes. Todo nos fue saliendo como la primera vez, regresamos con mucha alegría, con el triunfo, pero con un poco de miedo de no poder estar presente en la tercera fecha, que se realizaría en la ciudad de Esperanza, Santa Fe.

Teníamos que seguir con los planes de trabajo y la dedicación, porque teníamos menos plata y nadie se nos acercaba a darnos nada. Pero llegó la hora y teníamos nomás que armar los bultos y emprender el viaje para volver con el triunfo. Todo redondito, como las primeras fechas; nos faltaba la prueba coronación.

Esta última prueba se disputaría en Buenos Aires, precisamente en el autódromo, con un despliegue espectacular y un ‘nivel espantoso'. El pedestrismo lo hacíamos por el trazado del circuito de autos, y la parte del ciclismo por las avenidas que rodeaban al autódromo. En esa oportunidad estuvimos con un amigo, Hugo Agüero, que era un muchacho que siempre esperaba a los coterráneos para darles una mano.

Mi padre y yo íbamos solos, no teníamos delegado, teníamos que apechugar todos los gastos y traslados solos. Lo mío fue inobjetable, porque gané todas las fechas, y obtuve el puntaje máximo y salí campeona nacional 1991. Aunque el recuerdo triste fue que mi padre no figuró como el legítimo campeón. Fue hermoso subir a los podios, que eran los de las carreras de autos.

La sorpresa que tuve en ese momento, setiembre de 1991, que los medios de entonces no reflejaron mis méritos, e incluso hubo uno que publicó una nota como si hubiera sido Campeona Nacional de ‘atletismo'. Eran cosas que nos pasaban.

Me tuve que retirar por falta de apoyo, quizá en mi plenitud. Varias veces pensé en volver, porque esto me enloquece. Inclusive, hace un tiempo mi padre me compró un equipo para que volviera, pero en ese momento conseguí un trabajo y me quedé con las ganas. Ahora estoy casada con dos hijos, uno de 13 años y una nenita de 2 añitos.

Por último, deseo que la juventud practique deporte, porque es lo más sano que un ser humano puede hacer”.

 

Párrafos extraídos de diario El Ancasti y de distintas notas ofrecidas por Cynthia López

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